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Artículos y anotaciones generales

Escuchá Ruta 40

     

Post dedicado

“Razas enteras fueron exterminadas, las praderas se poblaron. Las selvas vírgenes se explotaron y muchas se talaron criminalmente para siempre. La llamada civilización entró a sangre y fuego o en lentas tropas de carretas cantonas. El aborigen fue sustituido por inmigrantes. Estos eran hechos enormes, objetivos, claros. La inteligencia americana nada vio, nada oyó, nada supo. Los americanos con facultades escribían tragedias al modo griego o disputaban sobre los exactos términos de las últimas doctrinas europeas. El hecho americano pasaba ignorado para todos. No tenía relatores, menos aún podía tener intérpretes y todavía menos conductores instruidos en los problemas que debía encarar. (…) El conocimiento preciso de la realidad fue suplantado por cuerpos de doctrina, parcialmente sabidos, que no habían nacido en nuestro suelo y dentro de los cuales nuestro medio no calzaba, ni por aptitudes, ni por posibilidades, ni por voluntad.” Raúl Scalabrini Ortiz.


Scalabrini Ortiz, Raúl, Política Británica en el Río de La Plata, Plus Ultra, Buenos Aires, 2001, p. 6.
Yo lo leí en:
Recalde, Aritz, UNIVERSIDAD Y LIBERACIÓN NACIONAL, Un estudio de la Universidad de Buenos Aires durante las tres gestiones peronistas: 1946-1952, 1952-1955 y 1973-1975

El arte en la sociedad

Ninguna sociedad, por rudimentaria que haya sido, ignoró el arte, según palabras del his­toriador francés de la cultura, Salomón Reinach. Existe en fundamento algo en los tatuajes estrambóticos con que los hombres primitivos cubren su cuerpo, así como en el esfuerzo que éstos hacen para dar una determinada forma al mango de su hacha o de su cuchillo. Existe también en manifestaciones poéticas y musicales, muchas de las cuales se perdieron, pero algunas de las cuales han llegado hasta nosotros en los pueblos que siguen hoy en situación de primitivismo. El elemento artís­tico, ya vaya unido a la utilidad, ya exista él de por sí, es siempre un producto de la actividad del hombre. Así, dice el ilustre sociólogo cubano Roberto Agramante: es raro el grupo social, por primitivo que sea, en el que no exista alguna manifestación artística, ya sea en las bellas artes, o dentro de las artes útiles o industriales, como en los bellos ejemplos de cestería india, de tejidos, de cerámica, que aúnan lo bello con el valor práctico.

Se han presentado muchas teorías sobre el origen primero del arte, pero ninguna de ellas parece satisfactoria. Con acierto el Dr. Mendieta y Núñez dice que: el arte, como todo fenó­meno social, es esencialmente complejo. Según Mendieta, el arte surge en las sociedades humanas por virtud de una feliz conjunción, a través de múltiples experiencias, del medio externo sobre la conciencia del hombre, cuya superabundancia vital en momentos de ocio, des­pierta en él la intuición creadora que se expresa en los diversos modos del arte.

Globalización: Consecuencias en México y su sociedad

La globalización ha causado consecuencias tanto buenas como malas a una sociedad Mexicana, que se encuentra  en plena incertidumbre debido a los acontecimientos políticos locales y extranjeros; en primer lugar, se ha desarrollado una concentración de las producciones en todas las ramas, el  intercambio comercial, el progreso cultural, y el estancamiento de la riqueza en algunas cuantas zonas delimitadas por los actuantes nacionales y extranjeros que dominan el país. La globalización nos muestra una tendencia convergente en el sector político, económico y cultural, así como la interacción de las personas y las relaciones personales.

Una de las consecuencias sociales que más se da en México, es la del aumento en la migración;  la gente de campo que no encuentra oportunidades de trabajo y empleo en sus regiones, y se ven obligados a emigrar. También está el  incremento de la competencia al interior de la Nación entre regiones, y el invariable debilitamiento de los lazos de solidaridad hacia los territorios están en desventaja. La expansión del sector informal, la proliferación de los microestablecimientos industriales, comerciales y de servicios, y la caída de la industria manufacturera frente a los servicios, son otras tres consecuencias evidentes.

En lo político, la globalización repercute principalmente provocando nuevos cuestionamientos al concepto de soberanía y nuevas y mayores presiones exteriores que modifican radicalmente al país.

 El proceso de globalización va acelerándose. Las economías de los países grandes territorialmente van creciendo más que las de los países que se han desarrollado por sus avances. México es uno de los mercados sobresalientes más globalizados, por su tamaño, por la sofisticación de sus mercados financieros (tanto dentro como fuera del país) y por la participación extranjera en su sistema financiero. Es posible que en algunos años, los mercados  cobren una importancia cada vez mayor cuanto a opciones de inversión. En su conjunto, ofrecerán un mayor rendimiento, aunque el riesgo de la inversión sea mayor. He ahí que nos llevarán a otro tipo de consecuencias, que imagino tendré la oportunidad de justificar más adelante. Lo que es cierto, es que México seguirá colocándose entre los mercados emergentes más importantes, pero esto se debe únicamente al gran territorio que posee, y por lógica se parecerá más a los sistemas financieros desarrollados, aunque es posible que la corrupción, y la falta de gente capacitada para guiar un país y políticos con una verdadera visión de “país”, logren llevarnos a otra crisis. A no se que los inversionistas en México terminen globalizándose también.

Otro de los aspectos importantes en cuestión de afectación global, es la de las costumbres, sobre todo en la población juvenil. La proliferación de productos que imitan a los importados, o el mismo consumo de fallucas o productos foráneos, ha modificado las costumbres y destruido tradiciones en la sociedad mexicana. Esto no puedo decir que es malo, es simplemente un cambio que se puede aceptar, aunque podría hacerse un esfuerzo por conservar algo de nuestra identidad Nacional, esto no exclusivamente para nuestro país, sino todos los demás podrían fomentar sus costumbres y actividades tradicionales.

Ahora vamos a la parte difícil: ¿qué requiere la sociedad mexicana para hacer frente al reto de la globalización?. En primer lugar requiere una mejora en el sistema educativo, pues a este paso, lo único que vamos a lograr es una producción de obreros de primer nivel, y la famosa fuga de cerebros. El fomento a la industria Nacional también es otra opción, la inversión para catapultar la exportación, para dar y no solo recibir. Pienso que también el fomento de las tradiciones y costumbres es importante, para no olvidar nuestros orígenes y sentir orgullo de lo que somos, y poder así convivir con las costumbres de otros lugares, sin sentirnos avergonzados por lo que somos. Así tal vez llegaríamos a una interacción controlada y equitativa, aunque posiblemente sea algo imposible, o un sueño, no sé

Costumbres Argentinas: Un bondi para safar


         Ya no sorprendería a nadie enterarse que en el cráneo de un argentino las ideas entran a presión. En realidad la cuestión está bastante documentada y a casi nadie le caben dudas de que es así. Sólo basta apretarle un poco el cinturón para que aflore a través de sus pensamientos un criollo McGiver, capaz de saciar su hambre o mejorar sus finanzas de la mano de una buena idea. Si esas no son ideas a presión, yo no sé lo que son.

Por ejemplo, allá por el ´28 se presagiaba que el buque de la economía mundial se iba a pique y que las esperanzas de la Argentina descansaban en algún camarote de proa. El poder adquisitivo de la gente disminuía rápidamente; las familias argentinas comenzaban a recortar gastos y fue el taxi, transporte individual -por ende de lujo- el primero en sufrir las consecuencias. Hubo que poner las neuronas en movimiento.

            Afortunadamente los taxistas son especialmente aptos para la supervivencia. En Argentina se los reconoce dueños de una argentinidad elevada, potenciada; aunque a veces expresiones como estas tengan connotaciones sino negativas, no del todo positivas. La leyenda cuenta que, reunido en un bar de Villa Luro o Floresta, se le ocurrió a un grupo de taxistas la idea de multiplicar por cuatro el cupo de pasajeros dentro de cada coche, disminuir la tarifa individual a un cuarto de su valor original, hacer recorridos fijos (Por ejemplo: de Caballito a Plaza de Mayo) y arrancar apenas la capacidad del coche esté colmada. De esta manera quedaba inventado el bondi y, tanto pasajeros como chóferes o propietarios, ajustaban sus cinturones, bajaban sus pretensiones de lujo o comodidad, pero obtenían un indudable beneficio económico.

Con los años el crecimiento del emprendimiento llevó a ampliar la capacidad de los coches, mejorar los recorridos y adoptar cualquier medida que tendiera a consolidar el éxito del nuevo transporte. En el medio se suscitaron incontables conflictos: en primer lugar entre las distintas líneas de taxi-colectivos que proliferaban y competían a brazo partido entre si y, en segundo término frente a los tranvías, que consideraban al autobús como competencia desleal y lo combatieron todo lo que pudieron. El obvio triunfador en esta historia es el colectivo –sino no estaríamos hablando de él ¿verdad?- que, como todo lo que aspira el aire del Riachuelo, se aporteñó, se cubrió de fileteados y luego, cuando su uso se hubo extendido a través de todo el mundo, se modernizó y globalizó mirando hacia el norte, como casi todo en Argentina. Para no ser menos ¿vistes?


Aviso y recomiendo: La imagen la saqué de acá.

Fileteado porteño: adornado a la argentina

    
 El fileteado se instaló en el corazón de los porteños como una
enredadera que aprovecha cada recoveco, cada protuberancia para
exhibir su forma y color. Inmortal, por épocas floreciente y espesa,
por momentos marchita y escuálida pero siempre presente, bien
enraizada y firme. Si no lo encuentra en el ámbito popular, adornando
el bondi, los carros o un bar es porque se escondió a pasar el invierno
en la vanguardia del arte y se vistió de planta exótica, como un clavel
del aire que se adhiere a las pieles de quienes renuevan la nostalgia
por un pasado que si bien es añorado, se recuerda triste y solitario.
 


El fileteado es la manera argentina de ornamentar. Se trata de un sinnúmero de líneas y dibujos que se mueven en todas direcciones: se enredan, se anudan y se extienden cubriendo grandes superficies; generalmente enmarcando un texto escrito igualmente desfigurado. A fines prácticos puede compararse con lo que cualquier mortal hace cuando, invadido por un también mortal aburrimiento, anota un número o nombre en un papel y empieza  a dotarlo de extrañas formas estirando sus trazos, adornando sus extremos, complementando los espacios en blanco, agregándole formas breves, parecidas a tallos de plantas enredaderas.

 El génesis del fileteado aparece tan oculto como el de los mejores inventos argentinos, cuyas explicaciones más difundidas provienen de un caldero condimentado de mitos y leyendas románticas hasta empalagar. En orden: la verdadera identidad de Gardel (Aún se discute si fue argentino, uruguayo o francés), la primera elaboración de dulce de leche y el fileteado. Lo cierto de esta historia es que no se le conoce padre, madre, ni fecha exacta de nacimiento. Se dice que apareció en una fábrica de carros a comienzos del siglo XX, trasladado de la obsesiva mente de uno de los tantos inmigrantes italianos que poblaban Buenos Aires directamente hacia la monotonía gris de un carro, vehículo de su posterior difusión. Comenzó como lo hace un árbol: extendiendo una delgada línea con claras intenciones de ramificarse, de producir hojas y con ellas sombra, de dar sus primeros frutos.

Luego de un tímido primer paseo por las calles de la ciudad se reprodujo al infinito, animando cuanta carrocería se le cruzara, cuanta pictografía tanguera se asomara y cuanto barcito de esquina se topaba. Cuando quisieron darse cuenta, los porteños lo tenían asimilado, lo canturreaban por lo bajo casi sin darse cuenta de su existencia. Con la misma inocencia consagraron a artistas como Cecilio Pascarella, Vicente Brunetti y Salvador Venturo, los pioneros de este arte, que enseñaron a sus hijos el oficio para que lo que ya era una tradición, nunca muriera.

El transcurso del siglo imprimió a la ciudad otros aires en los que el fileteado encontró la forma de seguir vigente, adquiriendo su modalidad más difundida y reconocida en el transporte público. Camiones, pero por sobre todas las cosas los ómnibus levantaron el estandarte del fileteado y lo exportaron al mundo. Era, sin lugar a dudas, una exacerbación de la argentinidad, un invento argentino sobre otro.

Pronto la primavera del fileteado llegó a su fin: el mismo siglo que lo había visto nacer, se lo devoraba a medida que el mundo se globalizaba y la modernidad adquiría dimensión y carácter monstruosos, a la manera que sucede en nuestros tiempos. Los autobuses empezaron a aparecer uniformados, manteniendo colores llamativos, pero ahora enmarcados en formas geométricas, paneles sin textura y números normalizados. Y fue entonces cuando el fileteado fue dejado de lado y hasta proscrito.

El comienzo del siglo XXI lo rescató gracias a la nostalgia, que tanto ha hecho por la identidad porteña, a través de un puñado de artistas que lo llevaron a la vanguardia del arte, a caballo de géneros que distan años luz de los originales como el body painting o el tatuaje.

Ya desarraigado del entorno popular, se ha vuelto objeto de culto y admiración, despertando la curiosidad de quienes no conocen su historia y la buscan afanosamente en los más tradicionales rincones de Buenos Aires.

El nuevo mundo

¿Has oído hablar de los encantadores de serpientes? Daniel el profeta permaneció en la fosa de los leones y éstos no lo devoraron. Por el contrario, él los domó. Los hombres pueden encantar serpientes y domar leones. Mussolini tenía dos tigres en su despacho. Los había domesticado. Los hombres pueden domar a todos los animales salvajes. Pero desde hace algún tiempo, una especie nueva de animal ha aparecido en la superficie del globo. Esa especie tiene un nombre: el ciudadano. No vive en los bosques, ni en la selva virgen, sino en los despachos. Sin embargo, es más cruel que cualquier animal salvaje de la selva. Ha nacido del cruzamiento del hombre con las máquinas. Son de especie bastarda, y sin embargo, componen la raza actualmente más poderosa en la superficie de la Tierra.  Su rostro se parece al de los hombres, tanto, que con frecuencia se llega a confundirlos con ellos. Pero poco después se da uno cuenta de que no se comportan como hombres, sino como máquinas. En lugar de corazón tienen cronómetros y su cerebro es un engranaje. No son máquinas, pero tampoco hombres. Sus deseos son los de los animales salvajes. Así son los ciudadanos… Extraño cruzamiento que ha invadido el mundo entero.

(de) La Hora 25 - Constantino Virgilio Gheorghiu  - Libro concebido aproximadamente en 1940

Vivir en una Burbuja

Andando por los Valles Calchaquíes, hace cosa de un año, me topé con un personaje muy especial: El Padre Alfredo, qué está a cargo de la Iglesia de Cachi. En esta región hubo hace dos siglos, una encarnizada resistencia ante el avance de la conquista española. Historias verdaderamente trágicas y conmovedoras como el traslado de poblaciones enteras a distancias de más de 1.500 kilómetros. Uno pensaría a priori que el religioso de esta comunidad es un ejemplo de tolerancia. Uno pensaría tantas cosas...

¿Cómo es la comunidad religiosa acá, en Cachi?

La comunidad acá, en los Valles Calchaquíes es muy religiosa, hay mucha devoción; están estructurados así, tiene una cultura religiosa que viene desde antes de los españoles. Su relación con Dios, con la naturaleza, viene de su cultura anterior. Cuando vos venís de las grandes ciudades –como yo, que vengo de Córdoba- notás la diferencia con la cultura acá, en los pueblos. La estructura mental del Europeo tiene una relación menos natural con su fe, es más cultural. En ese sentido hay mucha cercanía con lo religioso, la oración, la vida sacramental, la misa; la gente asiste, participa de todo tipo de participación religiosa.


¿Cómo se articula eso con las creencias antiguas? Por ejemplo los ritos de la
Pachamama.

Eso surgió hace unos años por la cuestión turística, alguna gente que está relacionada con las cuestiones indigenistas (sic). En realidad la gente, toda la gente de acá, tiene un profundo respeto por la naturaleza, la madre tierra. Es una cuestión ancestral, pero no hay una religión ni cuestiones de sacrificios.

Te decía que hay una vuelta, promocionada por esta gente; y vienen turistas y se usan disfraces –porque la gente no se viste así-, es una cuestión que ni siquiera es folklórica. De fondo está el respeto por la Pachamama, como un profundo respeto por la tierra y las leyes de la naturaleza. Uno escucha la gente decir, cuando sube la montaña y se apuna, que la pacha se enojó, como si estuviera viva; pero no en un sentido de religiosidad, de culto. Este tipo de cosas se han integrado a la cosmovisión cristiana: la pachamama, los muertos, la feminidad.

¿Y al interior del hogar, se celebra?

Acá en Cachi no tanto, pero si está la costumbre de incensar, el sahumado, para echar los malos espíritus. La gente lo hace, pero fijate que el incienso también es una costumbre cristiana; es otro ejemplo de cómo las cosas se van mezclando pero sin oposición, no es sincretismo.

 ¿A qué llama sincretismo?

A la mezcla de cosas que se superponen, distintas costumbres. Por ejemplo el Umbanda, que mezcla los santos católicos con los ritos africanos. Esto no es sincretismo, es una integración armónica, sin contradicciones que por ahí son inherentes al sincretismo.

Habla de continuación, de naturalidad en los procesos ¿Existe también el conflicto?

Puede ser que en algún tiempo haya habido cosas que estaban en conflicto. Pero ahora no…

Linkerío y Noterío.
* En la foto, el edificio de la derecha es el Museo de Cachi, donde se desempeña Antonio Mercado.
* Más sobre la Iglesia de Cachi.


Las cosas del Carnaval

         En los carnavales del Norte Argentino (tengo que aclarar, ahora que somos internacionales), especialmente en los de ciudades y pueblos del Chaco y Yungas, existe un tipo de comparsa muy especial: Las comparsas de indios, que se ven más o menos así:

Desfilan así ataviados: una rara y original mezcla de indio yanqui, toba y bailantero. Llevan nombres de etnias del Chaco y Los Andes, como "Los Inkas", "Los Siancas", "Los Tobas Cobrizos". Cantan coplas tristes añorando el carnaval y las acompañan con un ritmo que son tres golpes de tambor por compás, en tiempo cadencioso. Cada nota hace retumbar los cimientos del mundo; sus coreografías pesadas, lentas, de machado, se cortan de repente con un estridente pitido de silbato: el cacique desata un frenético punchi que se toca dando saltos acrobáticos y amenaza las cabezas de los espectadores con el vaivén de los gorros mayores que zafan de desplomarse solo por la habilidad del bailarín.

Leyendo sobre estas cuestiones en Internet, encontré la declaración de un legendario cacique de los Tobas Cobrizos, campeones históricos de la Ciudad de Embarcación. Consultado por el nombre de la comparsa, Cocho Flores, uno de sus fundadores, contaba a un periodista:

 El toba viene a ser una raza, pero nosotros lo tomamos de otra forma: es el hombre que sale con muchas plumas de suri. Era un nombre, no había una razón, había que tomar un nombre para la comparsa. Un locutor reclamó que tienen que tener nombres las comparsas. Entonces ahí nosotros le pusimos "Los Tobas Cobrizos".

 La remata para el campeonato:

 El nombre del "toba" es una equivocación de uno, porque yo soy mataco, no soy toba, no es mucha la diferencia, pero en ese momento uno no entendía, y cuando ya entendimos fue difícil borrar "Los Tobas", ya estaba puesto. 0 sea que ahora son "Los Tobas Cobrizos".

 Más sobre las comparsas de indios, acá.


La nota citada pertenece a Santos Vergara, escritor de Orán y se puede leer completa en el portal Norte del Bermejo, http://www.nortedelbermejo.com.ar/

Esta hinchada tiene aguante.

     En países como el mío, cuando la gente se junta es una fiesta. Las multitudes son cosa cotidiana y no asustan a nadie. Nos juntamos en la cancha, en los recitales, en carnaval, en año nuevo; nos juntamos para festejar y para protestar, nos juntamos para reír y para luchar y para llorar.
    En América Latina, cuando la gente se junta, es una fiesta. No nos cuesta entender la noción de espectáculo, solamente no nos gusta. Algunos la aprovechan y está bien: el resto nos aburrimos. Nos gusta la fiesta, nos gusta la comunicación, nos gusta la comunidad. Nos encanta amontonarnos y cantar juntos, transpirar y saltar, reirnos y llorar y hacer todas las cagadas que se pueda. No somos violentos ni somos animales, nos gusta distinto y lo hacemos mejor que nadie, festejamos mejor que ninguno.
    Acá nos juntamos y hacemos fiesta del fútbol y de la música. Cuando hay un partido, por más importante y definitorio que sea, cantamos y saltamos todo el partido y, de vez en cuando, miramos lo que pasa en la cancha. Cuando hay un recital, cuando un artista nos convoca y nos apelotona en un estadio, en un parque y hasta en un teatro; cantamos con él, formamos el coro más grande y espontáneo del mundo, creamos un monstruo que se mueve y ruge y nos une. Cuando salimos a pelear, cosa bastante cotidiana a lo largo de nuestra historia, lo hacemos con nuestras canciones, nuestros bombos, nuestra música. Nos plantamos y hacemos una fiesta. Por más hambre que haya, por más injusticia que nos subyugue, cantamos y saltamos y hacemos ruido para que nos escuche el traidor de turno escondido tras las ventanas.
    Como se ve, es cosa común que andemos así por la vida, bajo muy diversas circunstancias. Pero la vida moderna se opone a esas cosas. Se opone a que la gente se junte, a que la gente se exprese verdaderamente. Nos prefiere mandando mensajitos de texto en los restaurantes y en los cines, nos prefiere encerrados en un ciber o frente a la tele. Y nosotros nos mandamos mensajitos para juntarnos y en la tele y en el ciber vemos las imágenes de nuestras juntadas y hacemos culto de esa característica nuestra que tanto amamos.
    ¿A qué viene todo esto?

    Nos quieren matar el fútbol...
    Un par de chorros que ostentan el control de las estructuras y quieren que Europa sea todo el globo están decidiendo que tenemos que estar todos sentados, callados. Como en el cine, como en la tele. Dicen que somos violentos, que la culpa de la violencia es nuestra fiesta. Mientras tanto, ellos arreglan campeonatos, roban partidos, roban jugadores, roban ilusiones y nos matan el fútbol. Transan entre ellos y con la policía y con los criminales. Nos matan a palos, nos corren como a perros. Nos venden las entradas en condiciones lamentables, nos amontonan como a vacas en la tribuna y en la fila de acceso. Nos hacen mear en pozos fétidos y llenos de moscas y mierda en las paredes. Pero los violentos, los animales, somos nosotros.
   
    Por eso abro esta convocatoria: hinchas de América: ¡¡todos de pie!!.

Hollywood en la historia y la ficción

¿Cómo sería?

        Si  en algún futuro, donde nuestro género no se conozca como tal, y ya sean entes cósmicos o futuras sociedades, encuentren como nuestros únicos vestigios no una biblioteca, no un acervo fotográfico, sino lo revelado en un videoclub de hoy cinco de abril.

       Se dice que los que escriben la historia de "esta historia" son aquellos que vencen en las guerras, pero… ¿qué revoltijo sería del modo arriba expuesto?. Será que algún día nuestras ficciones nos ganen la ofensiva.

Sincretismo en LATAM

    El sincretismo hace referencia al sistema filosófico integrado por elementos que son fruto de la unión y conciliación de doctrinas distintas. Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes.
    Etimológicamente, la palabra proviene del griego antiguo sinkretismós, "coalición de dos adversarios contra un tercero", en alusión peyorativa a los cretenses, a quienes los griegos consideraban traicioneros. También se puede denominar sincretismo a una fe que combina elementos de dos creencias religiosas distintas.     A veces el sincretismo ocurre como parte de un proceso de aculturación, cuando un pueblo dominado trata de adaptarse a la cultura colonial.
    Fuente:  Wikipedia, la enciclopedia libre


    El sincretismo en el ámbito cultural en nuestros países latinos, da inicio de forma masiva  justamente en el momento en que los Españoles colonizan el Nuevo Mundo, esto, fue difícil de lograr y no por medios pacíficos a través de muchos siglos, a la fecha seguimos teniendo un proceso de sincretismo; en sí, todas las sociedades y culturas sufren una integración a manera de globalización en todos los ámbitos, sentidos e interpretaciones; podría considerarse que la globalización es sincretismo a gran escala.
    En la América Latina actual, se han ido modernizando las tendencias, las técnicas de elaboración de diferentes cosas (manufactura, arte o ciencia), eso pasa y pasará con todas las naciones del mundo.
    Un buen ejemplo de sincretismo cultural es, la integración del pensamiento rural y el citadino. En décadas pasadas era notoria en una ciudad cualquiera, una persona proveniente de una población rural, debido a su acento, sus costumbres, su forma de vestir y actuar. De igual forma en una población rural, era reconocible una persona que provenía de una ciudad, grande o chica. Actualmente esas diferencias han menguado significativamente: gracias a las vías de comunicación, ahora es muy difícil hallar una población realmente incomunicada y que vista sus atuendos de origen; en las poblaciones rurales ahora es muy común la cocina con estufa de gas licuado, dejando prácticamente a un lado el tradicional fuego de leña. También en la forma de hablar se van homologando las locuciones, siendo prácticamente imperceptibles las diferencias en la forma de hablar,  de los jóvenes sobre todo, que habitan en diferentes regiones de su Estado o País. Claro, aún existen muchas diferencias entre las personas, pero poco a poco nos vamos equiparando en la forma de pensar, vestir y actuar.
    Con el tiempo, todo va integrándose por naturaleza. Ejemplificando, en México que es donde vivo, los Estados del norte, dueños del 60% de la industria, mejoran en el aspecto artístico; los sureños aprendemos a hacer industria; los del centro siguen siendo gente abierta e interdisciplinaria. Cambiando así la frase que dice: El sur sueña, el centro piensa, y el norte actúa. El sincretismo es un cambio constante.
    Otro buen ejemplo de sincretismo es la manera en que el Mexicano lleva su religión, que, aunque ha habido una dispersión en cuestión de doctrina, mucha gente ahora es creyente, y sigue las conocidas leyes católicas, aunque enfocándose a otro tipo de culto, no precisamente religioso. La forma de sincretismo en este caso es que debido a la diversidad de problemas sociales y económicos, toda persona tiende a buscar refugio en una fe, sea cual fuese el sitio, lugar o iglesia. Recordemos que por muchos años, debido a la abundancia que tuvo México, la gente fue perdiendo el piso y no tenía la necesidad de pensar en lo divino, o la fe. Y para no hacer el cuento demasiado largo, ni especifico, y con riesgo a que se me considere un globalizador, concluyo con el pensamiento de que el sincretismo cultural, religioso, o de cualquier tipo, solo es la manera en que nos vamos adaptando a nuestro medio ambiente, por lo menos, es mi humilde opinión.

Y ahora posteamos dos...

Muy loco esto...

Versiones

 
 

Antonio Mercado es casi antropólogo; estudió la carrera en la UNSa pero no se recibió porque "no le gustan los arqueólogos". En 1999 fue invitado a participar de las expediciones comandadas por Johan Reindhart que culminaron con el hallazgo de los Niños del Llullaillaco; al año siguiente fue nombrado Director del Museo de Cachi. Hoy, a 8 años de la expedición, cuenta algunos detalles perturbadores y hasta ahora desconocidos, como el uso de evidencia "tendenciosa" para justificar la excavación en la cumbre del Volcán. A continuación, el relato de la expedición en sus palabras.

A mí me llama la Provincia, cuando Johan Reindhart presenta los proyectos para trabajar tres montañas: El Chañi, el Quéhuar y el Llullaillaco. El proyecto consistía en revisar estas cumbres y, si presentaban evidencias de huaqueo, se iba a realizar las acciones de rescate correspondientes. Hasta ahí estaba de acuerdo: es una tarea difícil y hubiera sido muy loable su propósito.

            Se llegó primero a la cumbre del Quéhuar y estaba dinamitada desde hacía más de veinte años. Alguien fue buscando tesoros y no tuvo mejor idea que sacarlo con cartuchos de dinamita, esa fue la actitud del buscador. En esa circunstancia se hizo el rescate, yo estuve muy de acuerdo: todo estaba muy frágil y se iba a perder en cualquier momento. Encontramos las ofrendas, papel de cigarrillo, cartuchos y sacamos el cuerpo de una nena de ocho años, a la que le faltaban los hombros, el cuello y la cabeza. Retiramos lo hallado y lo bajamos, era verdaderamente un rescate desde cualquier perspectiva: a partir de eso podíamos hacer muchos trabajos científicos.

De ahí nos quedaban el Chañi y el Llullaillaco: del primero sabía yo que arriba había cuerpos, ya había andado por ahí y los había visto. Pero la segunda era el Llullaillaco, que es la más alta, con más de 6.700 metros. Es una mole tan alta, tan inaccesible, que cuando empezamos a caminar me di cuenta que ahí nadie había tocado nada. Había gente que había llegado a la cumbre, montañistas, pero nadie había ido a cavar. Cuando llegamos, junto a dos compañeros –Alejandro y Cristian- dijimos: "bueno, aca no vamos a hacer nada, vamos para el Chañi". Reindhart dijo "no, acá vamos a excavar, porque vos viste que el cementerio –que está en la base, a 4.400 metros- estaba huaqueado". Si, es cierto, estaba huaqueado, pero hay unos 2.300 metros de altura, que en trayecto horizontal son muchos más. Además no tenés pueblos en el medio, no hay nada, el habitante más cercano, en Socompa, está a más de 70 kilómetros.

El encontró la prueba –tendenciosa- de huaqueo en el cementerio y subió. Dará cuentas a su conciencia, quedará a su criterio y el de los funcionarios de la Provincia. Yo creo que, a la larga o a la corta, todo esto entra a jugar dentro tuyo: te moviliza y está en vos aprender o no aprender lo que te pasa en la vida. A mi no me llena de orgullo ni nada.

"Bueno -dijo- vamos a excavar" y ahí arrancaron las peleas: nosotros dijimos que no. Entonces nos fuimos del lado chileno con un colega peruano a excavar un fuego, que le servía para una tesis que tenía. Mientras excavábamos el círculo de piedra este, recogiendo muestras de carbón y viendo el perfil de la construcción, etc; los demás estaban meta pico y pala en la cumbre. Éramos cuatro en contra y siete a favor; estos siete estaban ensañados no sabían si iban a encontrar algo pero no se podían ir con las manos vacías; imaginate: la expedición arqueológica más alta del mundo y la camarita de la National Geographic... y encontrar lo que encuentres.

Creo que Reindhart jamás soñó con encontrar nada, de hecho ni excavó: tenía su séquito de laceradores ahí a pico y pala y el filmaba y fotografiaba. Y puso la plata, claro.

Un día nos llaman a comer; a comer sí que nos juntábamos y de paso nos puteábamos. Nosotros queríamos desestabilizarlos, desalentarlos y obligarlos a volver. Pero ya habían arruinado la mitad de la cumbre. Ese día estábamos con mi colega –Rudy- y, entre broma y broma, le digo: "ustedes lo peruanos no tiene ni idea, son malísimos: meten pala sin saber lo que buscan". Para esto ya habían sacado un cuerpo, el del niño. Entonces agarro la masa, siguiendo con la broma y le tiro un mazazo, que el esquiva y va a dar al suelo. Ahí el suelo congelado se parte, o sea que algo había enterrado. Le dije a Rudy "sea lo que sea, lo sacamos nosotros". Empezamos a excavar y a los 60 centímetros encontramos una pluma, lo que me hizo pensar que era una estatuilla. Después salió de golpe todo ese tocado de plumas y me asusté mucho. Así encontramos a La Doncella.

Foto: Antonio Mercado (de rojo) transportando uno de los cuerpos.
Enlaces:

Cómo cuenta la noticia el MAAM
Rejunte de notas
Proyecto de Declaración, en la Cámara de Diputados de La Nación.



Las mentiras


"... Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica de la prensa local."

Eduardo Galeano; Los Nadies.
Para leerlo completo, click acá.
    No le hubiera sobrado una línea más a esta hermosa historia de Galeano; quizás podría rezar: "Que no tienen deudos, sino momias". Algo se había adelantado en la nota anterior sobre los reclamos que las distintas comunidades del departamento Los Andes (donde se encuentra el Volcán Llullaillaco) habían realizado sobre la extracción de las momias. Los que estamos de acuerdo con sus reclamos nos hacemos más eco que los responsables de darles lugar.
    Lo que se solicita desde las comunidades
es claro: la devolución de los niños del Llullaillaco "extraídos y profanados de su hábitat natural". Tanto el cacique Miguel Siares, los representantes de la Bibliotecas Indígenas de Salta, Kuntur Aramayo, y de Jujuy, Yachachej Wanha Wilka, opinan que "los niños estaba vivos y fueron muertos al ser desenterrados".
    Lo que puede llamar la atención del pedido es que, al tiempo que se exige que se devuelvan los niños, no se niega la posibilidad de que éstos sean estudiados. Por un lado los llaman "sus hermanos menores" y por otro exaltan las bondades del clima de Tolar Grande para su mejor conservación. Ante paradojas como esta cabe cuestionarse seriamente cuáles son los propósitos de estos personajes. Tampoco conviene perder de vista algo que oportunamente señalara Antonio Mercado, director del Museo de Cachi al respecto de esto:
"Ojo, de repente puede haber un inescrupuloso enfrente de la comunidad que permita estas cosas como para tranquilizar y está prendido con los otros; donde hay un oprimido siempre hay un opresor ¿o no?".
    Prendido o no, el reclamo es contundente y claro en más de un aspecto; por ejemplo cuando se denuncia una destrucción de la cultura, cuyos valores se trastocan con explicaciones cientificistas que desde el vamos hablan de "superstición" o "sacrificio humano"; cuando en realidad fueron pensados en términos de "tributo" en pos de una "convivencia armoniosa entre el Cosmos y la Naturaleza".
    Son las propias comunidades que niegan que se trate de un hallazgo, sino de "una profanación, porque esa sepultura se realizó hace más de quinientos años por nuestros antepasados y por formar parte de nuestro patrimonio cultural debería ser respetado y protegido", en palabras de Siares, quien considera que el Gobierno salteño debería dejar  a los niños en el lugar donde fueron hallados.
    El punto de vista que se tome para comprender la cuestión es un eje fundamental: nunca se podrá entender el reclamo de Siares y compañía si se cree, como reza
una canción de Humahuaca Trío, que "indios ya no hay más". Una concepción estática de la cultura indígena los estanca en el pasado y les niega la posibilidad de nuevas concepciones e ideas, que redundarían en una adaptación a los tiempos actuales. De su parte y de la nuestra.
    Pero indios quedan -y muchos- y deberían ser dueños de decidir qué hacer con los vestigios de sus ancestrales creencias y ritos.

Los niños del Llullaillaco









Parte I. Las noticias

 Algunos años atrás, allá por 1999, se dio a conocer de forma espectacular una noticia que hablaba del hallazgo de tres momias incas en la cumbre del Volcán Llullaillaco, en la provincia de Salta. Los cuerpos pertenecían a tres niños de entre 6 y 13 años y presentaban un extraordinario estado de conservación. Habían sido depositados allí hacía más de 500 años, en un rito de suma importancia para las culturas andinas que por ese entonces dominaban la región. La expedición fue dirigida por el arqueólogo Johan Reindhart, filmada íntegramente por la National Geographic y presentada como "la expedición arqueológica más alta del mundo", ya que la cumbre del Lullaillaco está a más de 6.700 metros sobre el nivel del mar. Los llamados "santuarios de altura" son el fetiche de la arqueología moderna: además de la cumbre del Llullaillaco se explotaron la del Chañi y Quéhuar, se conoce además evidencia de que el Aconcagua sería otro de estos lugares sagrados de los Incas.
            Tanta espectacularidad no acaba aquí: el Gobierno de la Provincia erigió en pleno centro de Salta un local dedicado exclusivamente a la exhibición de los hallazgos: El Museo Arqueológico de Alta Montaña costó varios millones de pesos y hasta tiene una completa página web (www.maam.org.ar). Tanto ruido no llegó a tapar las voces que se levantaban en contra de este atropello: desde la cercana comunidad de Tolar Grande y asociaciones por los derechos indígenas se puso el grito en el cielo en contra de la manipulación y exhibición de los Niños del Llullaillaco, que fueron sacrificados y puestos a descansar allí por sus ancestros. Pese a las reiteradas protestas, poco pudieron hacer al respecto: los niños fueron fotografiados, estudiados de la manera "menos invasiva" posible, exhibidos y vueltos a congelar en heladeras sofisticadísimas. En los documentales que se exponen en el MAAM, los especialistas salen en pantalla visiblemente excitados, hablando de ellos como una mercancía o, con mejor suerte, un animal exótico.
            Actualmente, museos de todo el país, incluyendo el de La Plata; están tomando medidas en contra de la exhibición de restos humanos, a pedido de distintos foros que luchan a favor de los derechos de los pueblos originarios. 
            En la segunda y tercer parte de esta breve reseña daremos cuenta de los reclamos asociados a esta expedición y otros detalles de su concreción.

Enlaces de interés:
Dónde queda el Llullaillaco (Para ver en Google Earth)
Museo Arqueológico de Alta Montaña
Museo de Antropología de la Provincia de Salta
Blog Cerros Americanos :: Bitácora de un ascenso al Llullaillaco.

Si el norte fuera el Sur.

"He dicho Escuela del Sur; porque en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte."
Joaquín Torres García
Universalismo Constructivo, Bs. As. : Poseidón, 1941


Estamos de vacaciones

Algunos, nosotros, los más privilegiados. La mayoría ni entra a internet en vacaciones, pero algunos están en la oficina, o en la cursada de verano o en algún lado con internet. Así que, esporádicamente, seguimos posteando; en algún momento comenzaremos con material origina, por ahora, enlaces.

Acá hay algunos fragmentos del Libro de los Abrazos, de Galeano. Es espectacular.




Anda por los $30, pero te cuento un secreto: en la Facultad de Humanidades lo podés conseguir por 18 ;).

Nostalgia vacacionera

De vacaciones de la facultad, con el grupo Rutacuarentense (¿?) perdido por el país, no me queda más que dedicarme al ocio, en este caso recreativo. En esas largas horas, encontré este videito en YouTube.
El autor es Martín Aletta. Para mi no tiene desperdicio.



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