20 de Diciembre, 2006


Abya Yala: El verdadero nombre de nuestro continente.

    A primera vista puede parecer trivial, pero creo que el puntal de la identidad es el nombre. La identidad se forma a partir de quiénes somos para diferenciarnos de los demás. Si a nuestro propio nombre nos lo impone un tercero, el vencedor, estamos frente a un problema. Si el significado de este nombre es fuente de contradicción y conflicto, el problema es más grave.
    El problema es un camino, y ruta 40 es un camino, vamos a desandar ambos.
Como todos sabemos –o creemos saber- al nombre de nuestro continente, América, se lo debemos al navegante italiano Américo Vespucio. Me pregunto ¿“gran” navegante? Llevando adelante esta investigación me topé con una serie infinita de mentidas y desmentidas acerca de la vida y obra del Almirante Vespucio (o Vespucci). Se discute si era autor de sus famosas "cartas" o "narraciones"; si realizó todos o alguno de sus viajes, si descubrió el Río de la Plata, si descubrió las Malvinas… Incluso llegué a leer por ahí que ni siquiera se llamaba Américo.
A decir de José Steinsleger (Escritor y periodista argentino, que escribe y publica para varios medios del continente), no solo el nombre América puede ponerse en discusión. Lo propio ocurre con el de Vespucio, que originalmente se llamaba Albérico y lo habría cambiado por el de Américo en honor a cierto boom minero que se dio, allá por el año 1502, en la Cordillera de Amerrique, en Nicaragua.
    Pero lo importante acá no es como se llamaba Américo sino América. Y es precisamente Amerrique (“Tierra de los vientos” en Maya-Quiché)  el inicio de un camino que se inicia con la denominación de una cadena montañosa que es la divisoria de aguas de Nicaragua. Luego se traslada a don Américo Vespucio y, cientos de años más tarde, pasa a constituir el nombre de todo el continente que “descubrió” Colón.
    Existe un debate que se está dando actualmente en torno al nombre “América”. No se trata por cierto de su origen, sino a cuestiones que tienen más que ver con una reivindicación. Se discute específicamente si corresponde llevar el nombre que los vencedores impusieron al continente, en lugar de las opciones nativas. Así es como se proponen nombres que van desde Ixachilan, de origen azteca, hasta Runa Pacha (en Quiswa). El problema que tienen este tipo de nombres es que designan en lengua autóctona al “mundo conocido” o los dominios territoriales de cada una de estas etnias y no a todo el continente.
    Finalmente en torno a esta disputa se está llegando a un grado de consenso, al acogerse la propuesta elevada por el líder de la etnia Aymara Takir Mamaní: llamar a este Continente “Abya Yala” en lugar del nombre impuesto por los sucesivos conquistadores.
    La denominación propuesta significa “Tierra madura” en dialecto Kuná, de la etnia del mismo nombre, que habita actualmente Panamá. Es la forma a la que tradicionalmente se han referido –incluso antes de la llegada de los españoles- para hablar del continente.
    La propuesta de Takir Mamani es que todos los indígenas lo utilicen en sus documentos y declaraciones orales. "Llamar con un nombre extranjero nuestras ciudades, pueblos y continentes -argumenta él- equivale a someter nuestra identidad a la voluntad de nuestros invasores y a la de sus herederos".


Fuentes:
http://www.altaalegremia.com.ar/s_publica/DIALOGO%20INTERCULTURAL.htm
http://hunnapuh.blogcindario.com/2005/11/00358-a-m-e-r-i-c-a.html
http://hunnapuh.blogcindario.com/2005/11/00359-a-m-e-r-i-c-a-ii-la-polemica-comienza.html
http://hunnapuh.blogcindario.com/2005/11/00360-a-m-e-r-i-c-a-la-polemica-contraataca.html
http://www.jornada.unam.mx/2005/10/12/028a1pol.php