Ruta 40 no es lo único que se termina.
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Qué lindo embarrarse en engrudo, martillarse los dedos y juntarse. Boludear, trabajar, inventar, pelearse y boludear. De más chiquitos a pedir monedas; increscendo: los más grandecitos a comprar el picante y, ya adulto, abocado a las tareas de construcción e ingeniería (polenta). Mate va, mate viene; gaseosa de quince litros -por las rellenadas, viste-, el calor. La lluvia que se viene, al final no viene. Que chusmeen el pronóstico por las dudas. Que duerma el auto afuera pero el muñeco a buen resguardo. |
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