De cuando nos contamos historias

 
¿Te cuento qué te traje en la valija hoy?
Vení, acercate.
Te traje una esperanza.

    La esperanza de continuar con este recorrido que es Ruta 40. Por acá fuimos pasando por caminos de ripio, asfalto, montañas. Anduvimos más lento, aceleramos y tuvimos que, a veces, cambiar las gomas.
Pero aunque éste es el último programa, quedan todas las ganas de comunicarnos de alguna forma con vos.
Y porque si vamos a decir la verdad…
    La verdad, verdad, es que no sabemos muy bien cómo hacerlo. Porque estamos aprendiendo. Y porque no es fácil saber qué es lo que necesitás y querés vos. Y después, juntarlo con nuestras ganas y proyectos.
    Pero nosotros como comunicadores partimos de una base: vos estás ahí por algo. No sabemos muy bien porqué pero caíste en la sintonía de la radio por algún motivo.Entonces, ¿Qué es lo que a nosotros nos queda por hacer?

    “Cuando nada quede en el mundo, sólo vos  y yo,
    cuando hayan desaparecido los demás, los televisores, las bocinas, los ruidos.
    Cuando nada quede en el mundo, sólo vos y yo,
    Te voy a contar historias.

    Te voy a contar historias de otros mundos posibles.
    Te voy a contar historias de tierras ajadas por el sol
    y de vaqueros temblorosos de sed.
    También te voy a contar historias de sirenas borrachas de amor
    y de marineros hambrientos de ternura.
    Y todo eso va a pasar cuando estemos vos y yo. Y haya una historia para contar.”

    Y desde la valija te traigo la esperanza de apostar por las historias, por la variedad de historias.
    Porque cuantas más contemos, y nos contemos unos a los otros, más ricos vamos a ser.
    Porque de historias, de relatos está hecho el mundo.Nosotros somos la historia que nos contaron.
    Nos contaron que somos argentinos, que Argentina está al sur del continente americano. Que el país está dividido en provincias, en Capital Federal y el Interior.
    Nos fueron creando con esas historias. Pero el punto está en participar y crear también otras.

    Crear. Crear historias y contarlas yo las pondría entre los oficios más bellos del mundo.
Te puedo dar mis razones.Después de haber pasado algunos años por la facultad de periodismo podría nombrar  a sociólogos, antropólogos, comunicólogos, psicólogos, que dicen que la historia nos constituye como sujetos. Que el narrar nuestra historia contribuye a crear identidades, a identificarnos y ver al otro.
    Ahora bien, yo te puedo dar otro argumento para decirte porqué el ser narrador de historias es el oficio más bello del mundo.

    Y es que cuando sea de noche y ya no haya más nada... No hayan muebles que nos rodeen, techos que nos protejan ni billetes que los compren, vamos a quedar vos y yo. El encuentro primario.¿Y qué vamos a hacer para pasar la noche desprotegida? Nos vamos a contar historias.     Una tras otra para pasar la oscuridad, como en las Mil y una noche, ¿te acordás?
    Y cuantas más historias nos contemos, más libres vamos a ser. Porque vamos a tener más para elegir.

    Y como te decía antes, ¿cómo saber qué te interesa a vos para escuchar?
    Y ahí yo te digo que no tenemos la receta. Y que vamos con Ruta 40 probando. Con la humildad necesaria para formarnos, aprender, pero también con mucha prepotencia. Con la prepotencia que se necesita para creer en esto. Para creer que vos en algún momento vas a poner la oreja en algo que te contemos. Y porque las ganas de contar son testarudas, te salen del cuerpo. El cuerpo quiere hablar, TE QUIERE HABLAR y cantar. Y pintarte, embadurnarte de mil colores. También impregnarte de olores.
    Todos los recursos necesarios para contarte una historia. Y que algo te toque la sangre, un centímetro de lunares y un pedazo de víscera. Y todo esto para que nos contemos juntos. Que nos contemos las historias que tenemos ganas. Y nos sacudamos un poco los sueños y las esperanzas.

    Yo ya me voy yendo pero la valija se queda acá. Se queda en este estudio, abierta con la esperanza latiendo. Porque entre nosotros no está todo dicho. Tenemos más cosas para contarnos.
    Especialmente cuando estemos vos, y yo. Y nada más a nuestro alrededor. Y sólo haya historias para contar.