Noviembre del 2006


Ruta 40 no es lo único que se termina.

Qué lindo embarrarse en engrudo, martillarse los dedos y juntarse. Boludear, trabajar, inventar, pelearse y boludear. De más chiquitos a pedir monedas; increscendo: los más grandecitos a comprar el picante y, ya adulto, abocado a las tareas de construcción e ingeniería (polenta).

Mate va, mate viene; gaseosa de quince litros -por las rellenadas, viste-, el calor. La lluvia que se viene, al final no viene. Que chusmeen el pronóstico por las dudas. Que duerma el auto afuera pero el muñeco a buen resguardo.

 Y entre tanta cosa, una tradición de cincuenta años, unos campeones de rugby y estos monumentos a lo efímero, homenaje que recrimina desde la impotencia por lo rápido, lo increíblemente rápido que se pasan los años.

De cuando nos contamos historias

 
¿Te cuento qué te traje en la valija hoy?
Vení, acercate.
Te traje una esperanza.

    La esperanza de continuar con este recorrido que es Ruta 40. Por acá fuimos pasando por caminos de ripio, asfalto, montañas. Anduvimos más lento, aceleramos y tuvimos que, a veces, cambiar las gomas.
Pero aunque éste es el último programa, quedan todas las ganas de comunicarnos de alguna forma con vos.
Y porque si vamos a decir la verdad…
    La verdad, verdad, es que no sabemos muy bien cómo hacerlo. Porque estamos aprendiendo. Y porque no es fácil saber qué es lo que necesitás y querés vos. Y después, juntarlo con nuestras ganas y proyectos.
    Pero nosotros como comunicadores partimos de una base: vos estás ahí por algo. No sabemos muy bien porqué pero caíste en la sintonía de la radio por algún motivo.Entonces, ¿Qué es lo que a nosotros nos queda por hacer?

    “Cuando nada quede en el mundo, sólo vos  y yo,
    cuando hayan desaparecido los demás, los televisores, las bocinas, los ruidos.
    Cuando nada quede en el mundo, sólo vos y yo,
    Te voy a contar historias.

    Te voy a contar historias de otros mundos posibles.
    Te voy a contar historias de tierras ajadas por el sol
    y de vaqueros temblorosos de sed.
    También te voy a contar historias de sirenas borrachas de amor
    y de marineros hambrientos de ternura.
    Y todo eso va a pasar cuando estemos vos y yo. Y haya una historia para contar.”

    Y desde la valija te traigo la esperanza de apostar por las historias, por la variedad de historias.
    Porque cuantas más contemos, y nos contemos unos a los otros, más ricos vamos a ser.
    Porque de historias, de relatos está hecho el mundo.Nosotros somos la historia que nos contaron.
    Nos contaron que somos argentinos, que Argentina está al sur del continente americano. Que el país está dividido en provincias, en Capital Federal y el Interior.
    Nos fueron creando con esas historias. Pero el punto está en participar y crear también otras.

    Crear. Crear historias y contarlas yo las pondría entre los oficios más bellos del mundo.
Te puedo dar mis razones.Después de haber pasado algunos años por la facultad de periodismo podría nombrar  a sociólogos, antropólogos, comunicólogos, psicólogos, que dicen que la historia nos constituye como sujetos. Que el narrar nuestra historia contribuye a crear identidades, a identificarnos y ver al otro.
    Ahora bien, yo te puedo dar otro argumento para decirte porqué el ser narrador de historias es el oficio más bello del mundo.

    Y es que cuando sea de noche y ya no haya más nada... No hayan muebles que nos rodeen, techos que nos protejan ni billetes que los compren, vamos a quedar vos y yo. El encuentro primario.¿Y qué vamos a hacer para pasar la noche desprotegida? Nos vamos a contar historias.     Una tras otra para pasar la oscuridad, como en las Mil y una noche, ¿te acordás?
    Y cuantas más historias nos contemos, más libres vamos a ser. Porque vamos a tener más para elegir.

    Y como te decía antes, ¿cómo saber qué te interesa a vos para escuchar?
    Y ahí yo te digo que no tenemos la receta. Y que vamos con Ruta 40 probando. Con la humildad necesaria para formarnos, aprender, pero también con mucha prepotencia. Con la prepotencia que se necesita para creer en esto. Para creer que vos en algún momento vas a poner la oreja en algo que te contemos. Y porque las ganas de contar son testarudas, te salen del cuerpo. El cuerpo quiere hablar, TE QUIERE HABLAR y cantar. Y pintarte, embadurnarte de mil colores. También impregnarte de olores.
    Todos los recursos necesarios para contarte una historia. Y que algo te toque la sangre, un centímetro de lunares y un pedazo de víscera. Y todo esto para que nos contemos juntos. Que nos contemos las historias que tenemos ganas. Y nos sacudamos un poco los sueños y las esperanzas.

    Yo ya me voy yendo pero la valija se queda acá. Se queda en este estudio, abierta con la esperanza latiendo. Porque entre nosotros no está todo dicho. Tenemos más cosas para contarnos.
    Especialmente cuando estemos vos, y yo. Y nada más a nuestro alrededor. Y sólo haya historias para contar.

Una buena idea

Para despedir el año se nos ocurrió una gran idea: habilitar un pequeño concurso para que puedan llevarse un pedazo de programa, más específicamente un compilado de los Ritmos que presentamos a lo largo del año.

Para ganárse el disquito tienen que mandar un mail a ruta.40@hotmail.com indicando nombre, apellido y dni. El ganador del concurso se da a conocer vía mail el sábado, y podrá retirar su premio en la Radio, durante la última emisión del año de Ruta 40.

El disco contiene temas de Humahuaca Trío, Chango Spasiuk, Jaime Torres, entre otros grandes artistas.

Valijita

Los sucesos que se narran a continuación son pura ficción pero, como en la cita de Novalis que hace Edgar Allan Poe en El misterio de Marie Roget

        "hay series ideales de sucesos que corren paralelamente a los reales.
        Coinciden entre si raras veces".

Series ideales de sucesos que corren paralelamente a los reales.
Lo ideal, lo soñado y lo real.
Realidad y ficción en una ciudad.
A continuación, series de fábulas platenses.


Esto decía el diario El Día en Noviembre de 1887
Y esto Clarín, un 19 de noviembre de 1992


"Y es tan difícil no atacarse de gris baldosismo, de estatismo de tilo, de parvulidad de paloma de plaza. Caminismo circular que pierde su gracia por falta de espectadores o por inoperancia de la tinta que lo narra, pequeños ecos vanos"


*Columna radiofónica, basada en un texto de Claudia Barnazza.

 

Una momia en el placard

    Alberto Rex González, eminencia de la arqueología de nuestro país, publicó en el año 2000 “Tiestos Dispersos”. “Tiestos” –como le gusta llamarlo- es una recopilación de anécdotas transcurridas durante su dilatada carrera y su larga vida.
    Si bien en un principio planeaba escribir una segunda parte, su avanzada edad y las múltiples tareas a las que se dedica (mayormente de reparación histórica), lo han hecho desistir de llevar adelante el proyecto.
    En una extensa entrevista que Agustín y yo le realizamos hace un mes, y a modo de adelanto de aquél volumen que nunca verá la luz –y de consuelo para nosotros, que admiramos su vida y obra- compartió con nosotros una jugosa anécdota que aquí presentamos:


    Estábamos en Perú con mi finada esposa que me acompañaba siempre. Solíamos salir los domingos, nos íbamos en ómnibus a lo largo de la Carretera Panamericana y ahí, a la orilla del camino, se veían cementerios saqueados por los huaqueos. Un problema muy frecuente en Perú, gente que abre las tumbas, extrae los restos y los vende. Un día fuimos a ver uno de esos cementerios saqueados y a la orilla de una tumba, entre huesos desparramados, había un cadáver disecado. Era una mujer, con el cráneo separado del resto del cuerpo, que tenía unas trenzas de alrededor de un metro veinte de largo, atadas con hilos de lana. Me pareció una pieza interesantísima.
    Para entonces yo era director del Museo del Instituto de Antropología de la Universidad de Córdoba. Inmediatamente pensé en traérmela, para exhibirla en el museito. La recogimos con una bolsa y la llevamos al hotel.
    Cuando empezamos a hacer el equipaje para volver a la Argentina, nos dimos con que teníamos un enorme exceso de equipaje, no podíamos traerla. La pregunta era qué hacer con ella, al tacho de basura no la podíamos tirar: era una irreverencia que yo no me iba permitir. Llamé al Museo Nacional para que vinieran a buscarla y me contestaron que no tenían personal, que era imposible. Después de muchas idas y venidas, se me ocurrió ponerla en el ropero, extendiendo sus enormes trenzas a los lados. Cerré las puertas y puse las llaves por ahí. Al otro día salimos para Buenos Aires.
    Cuando llegamos acá, un amigo mío salía para Lima y me pidió que le recomiende un hotel barato y limpio. Así que fue a parar al hotel que le recomendé y apenas mencionó mi nombre en la recepción lo sorprendieron con una exclamación: “¡ah! ¡El que dejó la momia!”. Parece ser que un matrimonio, supongo que de turistas, ocupó la habitación cuando nos fuimos. La mujer abrió el ropero y se encontró con la cabeza: las trenzas enormes, los ojos secos que la miraban; se pegó un susto terrible.
    No quiero imaginarme lo que habrá pensado la mujer, si efectivamente era turista. “Sabía que Perú era el país más rico del mundo en restos arqueológicos pero esto de encontrar momias en los placares ya es mucho”.

Agustín Fontenla, Cecilia Soubelet y Eduardo Médici :: Todos los derechos reservados.

Advertencia/Bienvenida (?)

Se los digo mal:
si pasan por el blog ¡¡FIRMEN CHE!!
(PUTOS)

Días Tenebrosos

Dia de Todos los Santos  DÍA DE LOS MUERTOS
Mientras la gilada se babea en
Halloween…
El Día de Todos Los Santos es
una fiesta religiosa que se celebra
en muchos países de tradición
cristiana. No es que acá se celebre,
pero bueno, figura en el calendario…
Este dia está dedicado a todos
aquellos Santos que no tienen su
propio día en el almanaque. De aquí
que las matemáticas –implacables-
nos dicten que hay más Santos que
días en el año (A todas estas cosas
las preveía –seguramente- el
calendario Maya (¿?)-.
La fecha elegida era inicialmente el
13 de Mayo. Así fue establecida por
el Papa Bonifacio IV que, en el año 
609 o 610, “consagró el "Panteón de Agripa" al culto de la "Virgen y los mártires", comenzando así una fiesta
para conmemorar a esos santos
anónimos, desconocidos por la
mayoría de la cristiandad, pero que
por su fe y obras, son dignos de reconocimiento y veneración por toda
la humanidad”.
Un siglo después, el Papa Gregorio III
la cambió por el 1º de noviembre para hacerla coincidir con Samhein, una
fiesta de tradición pagana –Celta, más precisamente-, como parte de una
política marketinera. Lo que se
intentaba era hacer más factible la conversión al cristianismo de estos pueblos, y parte de esta política se sustentaba en acciones como esta.
Aquí mismo, en nuestra Latinoamérica, ocurrió y ocurre lo mismo con muchas fiestas, entre ellas el carnaval.

 
 El “Día de los Fieles Difuntos” es originalmente una celebración de la Iglesia que se lleva a cabo el 2 ó 3 de noviembre. Consiste en la doctrina de que las almas, una vez abandonado el cuerpo, nada pueden hacer para buscar su redención y llegar al paraíso. Entonces, desde la tierra, sus familiares y amigos se abocarán a la oración para interceder por él.
En el Norte de nuestro país es un día no laborable y adquiere rasgos propios. Comienza a celebrarse desde el 1ro. de noviembre, cuando se prepara una serie de ofrendas a los deudos que cada familia tiene. Consisten en comidas, bebidas, cosas que le gustaban al difunto, y permanecen servidas por 24 horas.
Según la tradición, le corresponde a parientes, amigos y vecinos degustar aquello “que no se llevó el almita”. Luego del almuerzo se concurre a los cementerios a dejar flores y panes a los difuntos, y participar de las misas.
Más habitual es la costumbre de dejar un plato más en la cena o almuerzo, o de cocinar aquél plato que le gustaba al muerto. Muchas veces pierde el carácter parco que tienen las celebraciones mortuorias en nuestra cultura y adquiere algunos rasgos alegres al comentar anécdotas o hacer girar todas las conversaciones del día en torno a la persona querida que ya no está.
Otras costumbres asociadas a este día se practican en Misiones, donde las familias concurren al cementerio a comer asados.

Nos parece hermoso, cosa de Mandinga ¡o de García Márquez!

El origen de estas celebraciones se encuentra una vez más en el mestizaje cultural del que provenimos, de la singular apropiación que los habitantes de estas regiones hacen de las fiestas católicas y las mezclan con sus propias concepciones acerca de la muerte y con antiguos rituales que perduran, escondidos, mezclados pero fuertemente arraigados.