Septiembre del 2006


La Saya :: Ritmo Afroboliviano en el NOA

 
 De las yungas vienen los negros con su canto, el canto que los Aimaras primero despreciaron y luego burlaron, el canto de la saya que hoy anima sus fiestas en las ciudades y pueblos.
La saya es un ritmo musical de amplia difusión el todo en NOA. Se oye en la radio de los pueblos, mientras se transitan las rutas de los Valles, la Quebrada o la Puna. Se baila entre el pueblo, en el Free Shop y las ferias bolivianas, donde se compra mercadería contrabandeada, de marcas tan sugestivas como Adides o Naike.
Los orígenes de la saya se remontan a los tiempos de la colonia española, a mediados del Siglo XVI, cuando la población indígena ya estaba diezmada –cerca del 85% ya había desaparecido-, pero todavía se requería mano de obra esclava para continuar la tarea que los americanos venían realizando al costo de sus propias vidas: la excavación del Sumaj Orko, el Cerro Rico de Potosí.
Pero los esclavos negros no soportaban las inclemencias del clima y huían o eran trasladados a trabajar a zonas más cálidas y con mayor oxígeno, en este caso las Yungas Paceñas. En la mina Potosí extraían plata a temperaturas tan bajas que apenas si duraban seis meses antes de sufrir una horrible muerte.
En este contexto nace la saya: tan solo uno de los tantos ritmos que África le dio al mundo, actualmente símbolo de Bolivia y madre de distintas expresiones que hoy en día encontramos en las radios populares del Noroeste Argentino y fuertemente representado en los carnavales urbanos de Salta, Cerrillos y Jujuy, entre otros.
Lo conocemos en el carnaval, cuando comparsas como Bolivia Joven y otras danzan al son del Caporal, originalmente una burla al mulato que reniega de su pertenencia racial y a sus ancestros y se vuelve favorito del Capanga. Los danzarines realizan una representación en la que ridiculizan al capataz negro de los esclavos traídos desde el África.
Los instrumentos históricos de la saya son bombos, confeccionados con troncos ahuecados mediante técnicas especiales, también regue-regues que están hechos de caña-huecas talladas de forma canalada en espiral que se rasga con un palito delgado. Actualmente ha habido una actualización de estos instrumentos, y se utilizan baterías electrónicas, teclados, vientos tradicionales del altiplano, guitarras y charangos.

Hoy la Saya es el canto de la reivindicación de los afro bolivianos, históricamente marginados por la sociedad boliviana, que recién comienza a reconocerlos como parte de su cultura.
 Música de fondo : Inti Illimani - La fiesta de San Benito

Links:

http://www.bolivian.com/centralistas/
http://www.ccsm-unmsm.edu.pe/folklore/glosasT1.htm

Esperando por la Identidad

 
     Ante todo debería alertar que la mayoría de las veces el comentario es pesimista, sin embargo y hecha la aclaración, según afirma el conocido sociólogo Zygmunt Bauman vivimos en la modernidad líquida donde todo es fugaz y lo que es hoy ya no es mañana. Por eso, posiblemente dentro de una hora, cuando este viendo televisión, ya me haya olvidado de este comentario pesimista.
     Con la excusa de hablar del día de los inmigrantes, el pasado 4 de septiembre me encontré investigando sobre la identidad argentina.
    Durante las últimas décadas del siglo XIX se establecieron en las provincias del litoral y en Buenos Aires, colonias francesas, suizas, alemanas y británicas. Sobre el final de siglo llegaron españoles e italianos y a comienzos turcos, árabes, sirios y más españoles e italianos.
     Entonces parece que durante el siglo XX los inmigrantes, sus hijos y los criollos e indígenas que venían ya de principios del siglo XIX se entremezclaron y empezaron a darle forma a algo parecido a la identidad argentina. En estos últimos 23 años desde la vuelta a la ¿democracia? llegaron también inmigrantes de las provincias limítrofes: bolivianos, peruanos y paraguayos sobre todo.
     Todo hace parecer que a esta altura podríamos hablar algunos minutos sobre identidad argentina y para eso ¿qué mejor que remitirnos a la TV y a la Política?. Son dos ámbitos que mal que nos pese reflejan a la sociedad.
    Empecemos por juzgar por los gobernantes de las provincias ¿del interior o del exterior? (Nunca entendí porqué el interior ¿acaso Buenos Aires es el exterior?) Decía, los principales funcionarios de las provincias, los gobernadores, demuestran más o menos que tipo de identidad tenemos pues ellos representan nuestras aspiraciones políticas, económicas, de educación, culturales, ociosas, etc.
    Así las cosas tenemos que los salteños se identificarían en Romero, el ex candidato a vice de Menem y actual operador Lavagnista.  Los cordobeses se expresan a través de la imagen de De la Sota, viejo menemista, los Tucumanos en el cambiaconstituciones Alperovich que reglamentó la reelección indefinida; y así podríamos estar hasta llegar a Tierra del Fuego y toparnos con el ex gobernador, destituido por su partido -la UCR- por apoyar  el proyecto reeleccionista de Néstor Carlos.
    Así, en una pequeña muestra, para no aburrir y porque la mayoría está al tanto nos mudamos a serpentear en el prime time televisivo. Nos topamos con la Monita, símbolo popular según el estilo Suar, acompañado por el galán solidario y un atado de "cabezas" (Según la jerga), entre los que aparece otra cabeza, aunque con pasaporte, una paraguaya. Todo  transcurre en una trama invisible en donde lo único que importa es la relación monita – galán con plata. Y vicisitudes de todos los días.
    Nos vamos al 11 y tenemos a Monte Cristo: lo peor de la derecha negociante, mafiosa y fascista de los 70 convertida ahora en gente de clase, preocupada y de imagen sensata y honesta, todo eso en la figura del malo Alberto Lombardo. Contra ellos, los representantes de las víctimas del genocidio de la dictadura. Gente bien, que se encaminó, trató de formarse y pide venganza a la vez que lucha por un pedacito del negocio del país. Cómo van a pensar su negocio. todavía no se sabe.
    También está Tinelli, carne de misiles las 24 horas. El público progre se pasa horas y semanas discutiendo sobre lo mal que le hace al país Tinelli, mientras tanto Marcelo  mete 30 puntos de rating diariamente -y por eso lo elegimos representante de la identidad argentina- es el único que permite un poco de periodismo periodístico, sosteniendo a Lanata en Del Plata.
    Finalmente Nos queda entonces CQC y las producciones 4kbzas, siempre un punto de fuga; ni que hablar de lo nuevo de Beto Casella y las ficciones argentinas que todavía no encarnan lo argentino porque toman prestados guiones norteamericanos. De todas maneras tenemos un cóctel bastante variado y diverso sobre televisión. Y entre tanto kilombo no me queda claro, qué de todo eso soy yo como argentino.
    Ahora sí, para dejar la boludez y entender un poco, vuelvo a Barman: la identidad, dice, siempre se ha formado a través de los planes a largo plazo que incluyen asuntos públicos, ideologías, formas de vida, reglas de conducta, criterios de éxito y estrategias para una vida satisfactoria, que se puede resumir en los planes que pone en marcha un Gobierno Nacional.
    Por esto que explica Bauman podemos quedarnos con dos conclusiones.
   
     1. El siglo XX significó la mezcla de todo, por lo tanto es temprano para pedir rasgos identificatorios de la sociedad.

     2. Desde el 55 en Adelante, nadie ha fomentado un plan a largo plazo que incluya las características de Bauman. Por lo tanto, en medio del kilombo y sin plan, faltan como 50 años más para saber quienes somos.

Día del inmigrante: UN APORTE GROSSO

No se si lo sabías, pero el cuarteto tiene poco que ver -al menos en sus orígenes- con la movida tropical. De hecho, el cuarteto nace de la fusión de tres ritmos europeos: el pasodoble español, la tarantela italiana (fusionada con música tirolesa o lazio) y el unzi unzi ucraniano. Y llega a nuestras tierras con los primeros asentamientos rurales integrados por inmigrantes en la región centro, desde Santa Fe a Córdoba. Lentamente van a lograr imponer la impronta de sus géneros en esto que nace como el "cuarteto característico".

La historia comienza oficialmente en 1943. Un inmigrante italiano, Augusto Marzano, iba de pueblo en pueblo con su orquesta característica. Se llamaba "La Leo", en honor a su hija Leonor; y tocaba pasodobles, rancheras, fox trot, tarantelas. La agrupación era un cuarteto. acordeón, piano, violín y contrabajo, más el cantante.

Se dice que una noche faltó el contrabajista y Leo, que era la pianista del grupo, se las rebuscó para que la ausencia de graves no se notara. Así nació el tunga-tunga que le dio identidad propia a la flamante criatura, y no es otra cosa que la manera en la que se tararea la base.

La historia de los cuartetos se entremezcla y remezcla. La cita que sigue es de Marta Platia y la publico en Clarín. No la pude mejorar.


"El Cuarteto Leo dio lugar al Cuarteto Berna. El cantante de La Leo , Carlitos Rolán, se separó y formó su propio grupo. Su primo, Coquito Ramaló, notó que había espacio para uno más y creó, en 1971, el Cuarteto de Oro. El cantante de esa banda era su sobrino Carlitos Jiménez: un flaquito con peinado afro que también había cantado con Berna: La Mona Jiménez" .

Con los años, el género se consolida y llega Buenos Aires. Lo traen los cabecitas negras a las zonas menos favorecidas de la Capital; la historia del cuarteto nunca dejará de ser la historia de los viajes y migraciones.

En Córdoba logra romper con todas las barreras sociales, al punto que desde las clases más bajas hasta countries privados y barrios cerrados, son grandes consumidores. En Córdoba se estila contratar bandas en vivo para todo tipo de eventos en segmentos antes inimaginables.

Hoy en día, el cuarteto logra cerrar un círculo, una etapa de varias décadas que inició el inmigrante europeo y cierra hoy el emigrante argentino. Son los nietos de aquellos inmigrantes, que lo regresan a la tierra de sus abuelos.


Chicanos del Sur - Cuarteteando. Un tema paradigmático en cuanto a la historia del cuarteto.


La Identidad platense NO EXISTE

    Pido prestado el título al sociólogo y amigo de la casa Pedrito Bourdieu, para referirme a la identidad platense en tanto entidad autónoma e independiente, autogestada y proyectada  hacia la conciencia de los habitantes de la ciudad. En estas condiciones me permito reafirmar lo que ya he dicho: la identidad platense no existe.
   














Bueno ¿tengo tu atención? Entonces te lo confieso: en realidad, si que existe. Pero debe su ser, en primera instancia, a su Universidad. La Universidad es un factor real en la constitución de la Identidad de la ciudad, las facultades a las que año tras año acuden miles de chicos de todas partes del país, en busca de una educación y un futuro. Son miles de vertientes, en forma de abanico, que desembocan en las aguas del Plata y siguen río abajo hacia nuestras costas. Arrastran arena, piedra y sangre; y sus sedimentos se acumulan en nuestra conciencia: son el barro que forma nuestra identidad como ciudad.
    Hasta acá, el romanticismo. A partir de ahora, lo trágico. Porque estas miles de identidades son negadas y olvidadas y, casi con vergüenza, se transforman en mera anécdota de un lugar lejano, borrosamente ubicado en el mapa y difícilmente recuperado.
    La identidad de la ciudad -la que no existe- se construye entonces a partir de un mito: una suerte de espíritu legado por Dardo Rocha, Joaquín V. González, de neto corte elitista; capaz de albergar a genios como Sábato; masivos e incomprendidos como Federico Moura o ídolos populares como Los Redonditos de Ricota. Estudiantes y Gimnasia; o la Catedral y la Municipalidad, réplicas de un modelo que viene de Europa.
    Entonces se termina pensando la identidad platense como un ente estático, como mera reproducción de la idea de los fundadores que, como fieles representantes de la generación del 80, querían un país a imagen y semejanza de las grandes potencias del viejo continente. Sin embargo la identidad –cualquier identidad- es un ente complejo, dinámico y conflictivo y se transforma día a día: no se puede congelar, no se puede comprender en el vacío y –fundamentalmente- no se puede negar.

Desde nuestro lugar, Ruta 40, queremos recorrer el camino hacia esa identidad.